jueves, 16 de febrero de 2017

GRATINADO DE ACELGAS Y PATATAS

Y, viniendo desde atrás y colocándose en cabeza, tras adelantar a muuuuuchas otras que están esperando su turno, va esta receta y ¡¡se pone la primera!! Jajaja...
Además, casi, casi, está aún calentita. Es más, aún queda una ración en la nevera para la cena del peque de esta noche.
La idea surge de unas acelgas cocidas que esperaban en la nevera a que les llegara su hora. Hoy era el día, pero, anoche, con ganas de inventar, decidí darles una nueva visión. No hay fotos del paso a paso, porque tampoco había pensado en publicar, pero como me gustó el resultado final y considero que no es difícil la preparación me he animado a hacerlo.
Ingredientes:
-acelgas cocidas
-6 patatas grandes
-jamón york
-bechamel
-queso para gratinar (en mi caso, semicurado)
-sal
-aceite de oliva
Preparación:
Si las acelgas no las tuviéramos tendremos que lavarlas, trocearlas y ponerlas a cocer con un poco de sal hasta que estén a nuestro gusto.
Pelamos las patatas y las cortamos como para tortilla. En mi caso las puse en un recipiente para cocinar en microondas, con un poco de sal y un hilo de aceite. Tapamos. Como cada microondas tiene una potencia y, dependiendo de la cantidad de patatas que pongamos, es mejor ir poniendo tiempo y pinchándolas, a la vez que removiéndolas, cada 5 minutos, hasta estar cocinadas. Yo tardé unos 20 minutos en total, porque había bastante cantidad.
Mientras tanto, preparamos el recipiente que irá al horno. Puede ser uno grande o individuales. En mi caso, puesto que cada uno comemos a una hora, opté por hacerlas individuales en recipientes de barro. Así cada uno se iría calentado su ración en el momento de ir a comerla.
En cada recipiente puse un poco de bechamel en el fondo. No era casera, era en brick, de las que se tienen para una emergencia. Ni que decir tiene que si es casera mejorará muy mucho...
Una vez hechas las patatas, puse una capa de ellas encima de la bechamel. Cubrí con jamón york y, encima, las acelgas. Por encima, un poco de bechamel y añadimos queso rallado.
Precalentamos el horno a máxima temperatura añadiendo el grill e introducimos los recipientes. Cuando estén dorados al gusto ya podremos sacarlos.
Yo, una vez fríos, los guardé en la nevera hasta hoy. Sólo hay que calentarlos en el micro antes de comer. Si vosotros podéis degustarlos recién hechos, mejor que mejor.
Espero que os guste la propuesta. En casa ha sido un éxito.



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